Zoé (25), tatuadora profesional, vive enfrente de la casa de su pareja y se comunican con walkie-talkies: "Nos gusta darnos citas, crear un poco la añoranza" – El HuffPost


Compartir la vida sin compartir casa es posible, de hecho es normal dentro de una pareja que todavía no puede independizarse o si se trata de una relación a distancia. Suele ser algo que no se elije pero personas como Zoé, una tatuadora de 25 años decidió mudarse a la vivienda situada justo enfrente de la de su pareja. 
Aunque pueda parecer una decisión poco habitual, asegura que esta forma de convivencia les ayuda a cuidar la relación y evitar la rutina. La joven explica que todo surgió cuando la casa contigua a la de su novio quedó libre. En lugar de mudarse juntos, optó por alquilarla y mantener cada uno su propio sitio. 
Y es que dar espacio en una relación es fundamental para evitar el desgaste y mantener una conexión sana. Significa establecer límites para preservar la identidad individual y las aficiones personales, lo que previene la dependencia emocional.
Esta decisión que incluso sorprendió al propietario de las dos viviendas, que no entendía por qué preferían vivir separados. Para Zoé, la distancia forma parte de su manera de entender la relación. «Nos gusta darnos citas y crear un poco de añoranza», afirma. Por eso han establecido pequeños gestos para mantener la espontaneidad, como dejar la puerta abierta cuando el otro puede entrar sin avisar.
Además, utilizan walkie-talkies para comunicarse entre ambas casas, una forma diferente de mantenerse en contacto que, según cuenta, también contribuye a hacer más especiales sus encuentros.
La tatuadora reconoce que sus estilos de vida son muy diferentes. Mientras ella suele recibir visitas y disfruta de una vida social más activa, su pareja prefiere pasar más tiempo en casa. Tener dos viviendas les permite respetar esas diferencias sin que se conviertan en motivo de discusión.
También asegura que sus experiencias anteriores influyeron en esta decisión. No quería volver a convivir con situaciones que acabaran generando conflictos por el reparto de las tareas domésticas o el orden en casa. Pese a vivir en domicilios distintos, su relación no se resiente. De hecho, explica que duermen juntos varias noches a la semana, mientras que el resto del tiempo cada uno descansa en su propia casa.
Este tipo de convivencia, aunque todavía minoritario, empieza a despertar interés entre algunas parejas jóvenes que buscan combinar el compromiso con la independencia. Especialistas en terapia de pareja señalan que mantener espacios propios no tiene por qué ser un síntoma de problemas en la relación, sino una forma de preservar la autonomía personal y evitar que la rutina desgaste el vínculo.

Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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