
faro de vigo
Entrevista | Shokunin Tatuadora
Gustavo Santos
Marta Abal
Leila Aschero, conocida como Shokunin Tats, es una tatuadora argentina entregada al tradicional japonés, un estilo caracterizado por requerir un gran compromiso, por ser la bandera de los mafiosos Yakuza y contar historias del folclore del país del sol naciente. Ahora se encuentra en una estancia en Pontevedra y espera poder tatuar pronto.
Está de gira por Europa y viene desde Argentina.
Sí, vengo desde Argentina, hice un pequeño tour y de vez en cuando me muevo. Ahora estoy viviendo en Pontevedra, es un lugar fijo. Toda la parte de mi mamá es de Pontevedra; mis tías, mi abuela… Así que también estoy conociendo un poco a mi familia, sus costumbres y su cultura.
¿Ha llegado ya a usted gente de Pontevedra por el gusto por el tatuaje japonés?
Estoy aquí desde hace cuatro meses y todavía estoy tramitando papeles para poder tatuar, así que me encuentro pintando mucho, haciendo vídeos de cómo pinto, de los paso por paso, de las pinturas; explicando un poco de la cultura japonesa en los vídeos y mostrando lo que hago. Este estilo de tatuaje es muy conocido y muy antiguo, hay mucha gente que se tatúa «irezumis». Por ahora, algunas personas contactaron conmigo. Es un estilo bastante complejo, en general se hacen proyectos grandes como mangas completas, espaldas completas, piernas o «body suit», que es el tatuaje Yakuza. Paso a visitar a unos amigos en el espacio Trinidad y estoy buscando para tatuar en octubre en algún lugar en Vigo o cercanías.
¿«Irezumi» es el nombre del estilo o es un dibujo en concreto?
El «irezumi» es como el nombre técnico que se le da al tatuaje en Japón, sería como decir «tatúo en piel». Lo que se hace es agarrar el «ukiyo-e», que son los grabados japoneses antiguos, y pasarlos a la piel.
¿Y cómo lo descubrió?
Tuve una cercanía con el tatuaje japonés porque viví en Quilmes, en Argentina, que tiene dos grandes referentes del tatuaje japonés y oriental. Estas personas generaron pequeñas escuelas, por así decirlo, de personas que se fanatizaron con ese estilo, entonces en la ciudad es muy normal encontrar mangas, espaldas completas, piernas o «bodies», todo japonés. Es un pueblo pequeño, pero tiene esa particularidad de que se ve mucho en la calle y que a través de estos dos referentes se generaron un montón de otros tatuadores que también hacen el estilo japonés. Eso por una parte.Después hay un tipo de modalidad de vida que en Japón que se llama «kaisen». En la cultura occidental uno tiene una meta y cuando la cumple todo termina. En la cultura oriental, el «kaisen» habla de buscar la mejoría todo el tiempo, de traspasar los límites aun habiendo logrado algo. Como que ese camino no tiene fin y uno continúa aprendiendo todos los días. Lo vi en un programa de televisión y me quedó muy marcado. Y la estética japonesa me gusta mucho: las «geishas», las «yukatas», esos trajes así tan particulares con esos peinados raros. También me gusta la estética moderna, las «gyaru», que tienen una estética así como muy extravagante, de cama solar y mucho maquillaje, peluca, uñas… En general me llaman mucho lo visual de la cultura japonesa y las modalidades de vida y de estudio, siempre tratando de dar lo mejor.
¿Estudió algo relacionado con el arte?
Hice poco tiempo de un terciario, que no llega a ser una carrera universitaria, de animación para cine y efectos especiales; nada que ver. Pero tuve mucho dibujo técnico y aprendí sobre todo técnica. Después fui autodidacta, sentándome a practicar por lo menos un rato todos los días, de juntarme con gente que admiraba. Al final es un oficio que no puedes ir a estudiarlo a un lugar, siempre te requiere movimiento; tenés que conocer otras personas, conocer otros lugares, materiales… Es necesario para hacer un tipo de trabajo que vaya con uno mismo. No hay formas establecidas, cada quien tiene su forma de hacerlo también y de aprender.
¿Y le gustaría viajar a Japón y aprender de algún maestro?
Me encantaría. De hecho es lo que estoy pensando, esa es mi motivación ahora. Estoy aprendiendo un poco de japonés y me gustaría hacer una «working holiday» y trabajar un poco ahí. Buscar algún maestro de pintura o de tatuaje, ver a los Yakuza o ver la Sanja Matsuri, que es un evento donde peregrinan todos los tatuados con sus «bodies» japoneses. Es increíble, una locura visual total, donde tienen todas las historias japonesas tatuadas, el folclore. Es muy impresionante; yo lo he visto en fotos y me encantaría poder verlo en persona.
¿El japonés tiene su propio vocabulario en tatuajes?
Sí. Tenés, por ejemplo, los tipos de «bodies», con diferentes nombres: hay uno que tienen en el pecho una abertura que no cierra, que se llama «munewari». Estos tipos de «body suit» cuentan historias del folclore japonés a veces. Son paisajes; tienen agua, nubes, personajes o animales. Es muy interesante de ver cómo en un cuerpo cuentan una historia.
¿Se lo toman como un ritual?
Sí, sí, es totalmente ritualístico. De hecho yo también trato de dar una experiencia así: un lugar tranquilo, limpio, que huela bien. También uno tiene que dar seguridad sobre todo ante la persona que esté tatuando y creo que lo del espacio es súper importante. Muchas veces uno también termina hablando con las personas después de estar tanto tiempo tatuando, y haces un poco de terapia; bueno, se abren un montón. Las personas empiezan a contarte cosas súper personales y generas un vínculo súper íntimo. Eso es súper lindo porque pasas a ser parte de la vida de esa persona de alguna manera, y muchas veces como que la experiencia del tatuaje se compara a algún momento de la vida, algún cambio, alguna meta también. Porque este estilo de tatuaje requiere mucha perseverancia y disciplina; son tatuajes grandes donde uno tiene que estar mucho tiempo aguantando las sesiones así que creo que combina bien, en un montón de aspectos, una transformación quizá de las personas. No es para todo el mundo en cuanto al compromiso que hay que tener: de empezarlo, de terminarlo y de ser responsable, de cuidarse, descansando bien, comer antes de las sesiones… Y es un tipo de tatuaje, para mí, diferente. No es algo como ir a comprar ropa que vos elegís una camiseta y te la llevas, tenés que pensarlo bien; va a ser parte de tu vida y de tu estética. También recomiendo pensar bien qué tipo de estética quiere llevar uno; con qué uno se siente representado.
Y según eso, ¿los tatuajes que usted hace son diseños propios o usted trabaja con la idea que le pidan?
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La gente a veces me pide y yo trabajo sobre la idea en el estilo en el que estudio, digamos. Muchas veces también saco referencias antiguas de tatuajes Yakuza viejos. Me gusta mucho la referencia del libro: es difícil de encontrar en internet así que casi siempre tenés que ir buscando libros por ahí. Lo hace un poco más divertido y también te permite dar una estética más personal o diferente, el buscar y buscar referencias que no se encuentren con tanta facilidad. También hay cosas que son clásicas. En el tatuaje tradicional, digamos, son la rosa, el barquito… Esto también existe en el japonés: los amuletos, las máscaras, las carpas, los tigres, los dragones… Entonces hay ciertos referentes que son inamovibles.
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