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Llucia Ramis, en Sant Jordi
Nacho Vera
Lara Gómez Ruiz, Francesc Bombí-Vilaseca
Barcelona
En Sant Jordi las anécdotas surgen solas. “No sé que contar, no ha pasado nada especial”, dicen muchos autores cuando se ven abordados por cámaras, micrófonos y grabadoras. Pero no hace falta ahondar demasiado para darse cuenta de que sí que pasan cosas, sí. Y muchas. Por ejemplo, que Albert Sánchez Piñol firmó libros por primera vez un 23 de abril, por increíble que parezca. Y es que, pese a ser un superventas, no ha sido hasta la publicación de su última novela, Després del naufragi (Univers), que se ha animado a enfrentarse a esta jornada maratoniana. Y es que, pese a ser este un día emocionante, cabe decir que no siempre es fácil sobrellevar las masas.
Si no que se lo digan a Jacinto Antón, que le ha tocado en esta Diada hacer de cronista y de autor a la vez, pues publicó recientemente Sirenas, leones y otros encuentros inesperados (Salamandra). Los que toparon con él podían distinguir en qué faceta estaba en cada momento porque lucía un gorro de explorador en sus encuentros con lectores.
Enrique Vila-Matas no tenía sombrero alguno, al menos dentro de la carpa, pero sí tiempo (dentro de lo que Sant Jordi permite) para escuchar lo que le contaban sus lectores. En la fila, bastante larga, por cierto, esperaban todos pacientes, pues sabían que luego sería su turno. Y es que el autor se toma muy en serio lo que le dicen los suyos, pues nunca sabe si de ahí puede sacar una historia. Entre los que se acercaron a saludarlo estuvo el ministro de Industria y Turismo Jordi Hereu, que le confesó que tanto él como su madre de 86 años eran grandes admiradores.
A su lado firmó durante buena parte de la mañana David Uclés, otro de los más vendidos de la jornada, que todavía se sonríe al recordar a la señora que le ha enseñado el DNI para demostrarle que compartían apellido. “¡Me ha pedido que se lo firmara!”. Aunque, para estupor, el de María Dueñas. El suyo es doble. Por un lado, ha saludado a una lectora que se ha acercado a su caseta con un carro de la compra cargado de novelas suyas. Y, por otro, ha firmado un libro sin nombre, El tiempo entre costuras, que será un regalo para el servicio secreto.
Las colas para ver a la Nobel de literatura Han Kang eran igualmente envidiables. La autora surcoreana, que no es demasiado amiga de las multitudes, se tapaba a menudo la boca cuando veía todo lo que le quedaba por firmar. Ni siquiera pudo descansar durante la comida que organizó Penguin Random House, su grupo editorial, pues los periodistas le abordaron en el baño. “La verdad es que sabía que esto iba a ser grande, pero no imaginaba algo así, y menos en un país tan lejano al mío”, confesó a La Vanguardia.
Fue su primer Sant Jordi, igual que el del actor Maxi Iglesias, avasallado a selfies por minuto por sus fans, que no dudaron en comprar ejemplares de su novela Horizonte artificial (Roca); o el de Lucía Solla Sobral, que ha calado hondo a los lectores con su Comerás flores (Libros del Asteroide). “Una niña me ha dicho que de mayor quiere ser como yo”, explicaba emocionada.
Frases similares se escucharon en la cola de Inma Rubiales , quien, pese a empezar a firmar a las 11 de la mañana, se encontró con lectores que habían empezado a hacer cola a las 7. “Es increíble. Además, dos chicas me han pedido que les escriba la palabra ‘supernova’, que sale en mi libro, porque quieren tatuársela con mi letra”. Una experiencia por la que también ha pasado Eva García Sáenz de Urturi, que conoció a una lectora que se tatuó la portada de La saga de los longevos. “Eso sí que es llevar la historia en la piel”. Aunque para tinta, la de Rodrigo Cortés, que vino perfectamente preparado con diferentes ex libris, dependiendo el libro que le pidieran firmar.
Llucia Ramis, autora de Un metro cuadrado (Libros del Asteroide / Anagrama) pudo conocer a una joven que reside en uno de los bloques que ella vivió años atrás, mientras que Javier Castillo empezó sus firmas llorando por su alergia al polen, otro de los protagonistas de la jornada.
Lara Gómez Ruiz
Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.
Francesc Bombí-Vilaseca
Redactor de Cultura. Autor de ‘Febre amb gel (Fonoll, 2023) y ‘Roger Mas. La pell i l’os’ (Satélite K, 2011). Licenciado en Periodismo (UAB) y en Filologia Catalana (UB)
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