
Platicamos con un artista que mezcla música, tatuaje y DJ sets sobre emociones, proceso creativo y por qué no cree en definirse.
Entre música, tatuaje y DJ sets, el trabajo de Mi Compa el Chino se mueve más por intuición que por estrategia: explorar, probar, equivocarse y volver a intentar. Sin una necesidad clara de definirse, pero con una idea constante de fondo.
Hablamos con él sobre ese punto medio en el que está hoy —entre la libertad y la incertidumbre—, sobre cómo las emociones terminan moldeando lo que hace y por qué no le interesa quedarse en un solo lugar.

¿En qué momento de tu vida sientes que estás hoy? Tanto emocional como laboralmente hablando.
Me encuentro en un estado de ánimo bastante neutral, como en un limbo. Sí hay momentos de felicidad y de tristeza, pero lo que predomina es esa neutralidad. No me siento completamente feliz en los momentos buenos ni totalmente triste en los malos.
Agradezco tanto las experiencias positivas como las negativas, aunque las segundas suelen pesar más.
En lo laboral, siento que he ganado más libertad. Tengo mayor capacidad de decisión sobre lo que hago y cómo lo hago. Pero al mismo tiempo, también me siento un poco a la deriva, como si ya hubiera pasado por esta etapa antes, aunque todo sigue siendo nuevo. A pesar de la incertidumbre, es una sensación que me gusta; me intriga.
¿Qué tanto tus emociones diarias dictan la forma en la que compones y haces música? ¿O tienes una visión clara que se mantiene?
Sí tengo una visión clara, que viene de varios años haciendo esto, aunque nunca había llegado a este punto. Aun así, trato de mantenerme muy presente, guiándome por lo que puedo hacer ahora, porque el futuro es incierto.
Mis emociones son un motor clave: dictan la forma. La visión de crecer y explorar se mantiene, pero el tono cambia dependiendo de cómo me siento. Si estoy mal, no voy a entrar al estudio a hacer algo alegre. Las emociones terminan modulando la obra.
¿Hubo algún punto donde dijiste “quiero ser artista”?
Siempre pensé que quería ser artista, pero más que eso, lo que me atraía era la idea de libertad que se asocia con esa vida: fiestas, amigos, viajes.
Con el tiempo entendí que esa libertad también tiene un peso, porque viene con muchas responsabilidades que nadie te advierte.
El momento clave fue cuando me di cuenta de que no tenía otra forma de expresarme. No soy alguien que hable mucho en persona, entonces el arte se volvió ese canal para sacar lo que sentía. Ahí fue cuando pensé: si no usas este espacio, nunca te vas a poder expresar.
¿En qué momento entendiste que no querías pertenecer a un solo género?
No fue una decisión. Fue más curiosidad.
Siempre me pregunto: ¿qué pasa si intento esto? Tal vez no salga bien, pero ¿y si sí?
No escucho un solo género, ni me interesa cerrarme a uno. Tengo referencias muy distintas entre sí, y lo que más me mueve es explorar y conocerme. Creo que eso también se refleja en cómo me relaciono con la gente: no pertenezco a un solo círculo, sino a varios, por simple interés.

¿Qué te importa más cuando haces una canción: lo que dice o lo que provoca?
Para mí, lo que dice.
No hago música solo para que sea pegajosa o viral. Me importa que tenga sustancia.
Al final, cada quien va a interpretar las cosas a su manera. Puedes escribir una frase y veinte personas la van a entender distinto. Ya no tienes control sobre eso una vez que lo publicas.
Por eso prefiero enfocarme en que tenga contenido, en que haya algo detrás. Si conecta con la gente, increíble, pero no es lo principal.
El hilo conductor es la conexión humana.
Como DJ, es una conexión colectiva: energía compartida, euforia, celebración.
Como tatuador, es lo contrario: algo íntimo, uno a uno. A veces en silencio, a veces conversando, pero siempre hay una historia detrás.
En ambos casos, se genera un espacio donde la gente puede soltarse, expresarse, confiar.
Tu música conecta con una generación específica. ¿Lo piensas así?
No realmente. Nunca he hecho nada con ese objetivo.
Solo hago lo mío. Y en un mundo tan conectado, es fácil que eso resuene con gente de distintas edades. Si conecta, es algo que pasa, no algo que planeo.
¿Piensas la música desde el cuerpo?
Depende.
Hay música que es más física —como el house, la bachata o la cumbia— que conecta directamente con el cuerpo.
Y hay otra que es más mental o emocional, donde la atención está en lo que se dice.
Todo cambia según el género y el momento.
¿Qué te da más tranquilidad: tener una identidad clara o no saber qué sigue?
No saber qué sigue.
En el momento en que dices “ya sé quién soy”, te empiezas a limitar. Sientes que ya llegaste, y eso es peligroso.
Creo que nunca terminas de conocerte. Siempre hay algo más.
Es una guía de la Ciudad de México que selecciona y presenta lo que a nuestros ojos es lo más interesante, raro, propositivo y bien hecho de su vibrante agenda cultural y gastronómica. En otras palabras, reúne todo aquello que hace que vivir en esta ciudad sea un placer.