
Diario de Yucatán
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En la actualidad, muchos profesionistas están tatuados, lo que deja entrever la aceptación social hacia estas modificaciones. Tal es el caso de Adriana Heredia Lugo, de 26 años de edad y enfermera de profesión, quien recuerda que su interés por el tatuaje se remonta a la secundaria, pues siempre le llamaban la atención los diseños de las personas tatuadas y a futuro consideraba tatuarse.
Indica que se realizó su primer tatuaje motivada por uno de sus mejores amigos de aquel entonces, ya que lo acompañaba a que se tatuara, y para su cumpleaños 18 le regaló uno.
En la actualidad, la profesional tiene 16 tatuajes. Entre ellos están una cabra en su pecho, dado que se identifica con el simbolismo del tótem por ser un animal independiente, persistente y resiliente de los obstáculos; una enfermera, una polilla que se tatuó en memoria de su abuela que falleció hace tres años, un lobo dedicado a su papá porque le gusta este animal y la canción “Lobo hombre en París” le recuerda a él, una sirena (que alude a su mamá que le gusta el mar) que carga a un bebé (que representa a su hermano menor) y al lado una niña (su representación), así como criaturas mitológicas y fantásticas.
Comparte que las personas que ven sus tatuajes siempre le preguntan por su significado.
“Por ejemplo, el tatuaje de la cabra me preguntan qué significa, si es algo satánico o mi signo zodiacal”.
En su opinión, los tatuajes reflejan su personalidad y sus gustos. Además, recalca que es una forma de expresión por la variedad de diseños y estilos, así como de sentimiento si alguien se tatúa a un ser querido cercano.
En cuanto a la aceptación social, puntualiza que percibe una mayor apertura, debido a que antes la gente catalogaba a las personas tatuadas como vándalos y “hoy en día conoces a una persona mínimo con un tatuaje”.
Manifiesta que los pacientes se sorprenden al verla y a la fecha no se ha sentido discriminada o rechazada.
“Actualmente trabajo mucho con personas de la tercera edad. Me preguntan su significado (de sus tatuajes), pero no he sentido ningún rechazo o que alguien me diga: ‘No quiero que me atiendas’, solo sorpresa o impresión y tampoco han sido groseros conmigo. Siempre han sido amables”.
Para ella el tatuaje es una forma de identidad, pues las personas al no saber su nombre se refieren a ella como la “chica del tatuaje del chivo o la chica que tiene muchos tatuajes. Ya me identifican por mis tatuajes y no me molesta, al contrario”.
Para Jennifer Alondra Yabur Linares, de 27 años y licenciada en gestión y desarrollo turístico y sin tatuajes por ahora, considera que son una forma de expresión artística, “así como en tiempos primitivos teníamos la gente pintaba en paredes, siento que es lo mismo solo que representado o plasmado en un ser humano”.
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Desde su punto de vista, expresan “quién eres o lo que quieres dar a conocer de ti”. Comparte que su papá, tíos y novio y amigos están tatuados, y también tiene amigos que son tatuadores. Dependiendo del diseño de los tatuajes, les ha preguntado a algunas personas y amistades si tienen algún significado en especial, ya que “me intriga mucho saber qué es lo que te llevó a tomar esa decisión de plasmarte”.
“Algunos me dicen que no, que solo tenían dinero y ganas de tatuarse. Por ejemplo, mi novio tiene tatuado un lema del autor Brandon Sanderson: ‘Vida antes que muerte. Fuerza antes que debilidad. Viaje antes que destino’, lema que él quiere comunicar en su vida cotidiana para ser una mejor persona”.
“Me gusta mucho cuando las personas pueden ‘matchear’ (combinar) sus tatuajes, que tengan una sincronicidad. No soy una persona que llegue a juzgar, me acerco muchas veces a ver cómo está detallado el tatuaje y quién lo hizo, porque es un arte como tal”.
Entre los estilos que les gustan son el “blackwork” y los tribales armoniosos y estéticos.
“Soy una persona a la que siempre le han gustado (los tatuajes). Uno de mis hobbies es dibujar y es algo muy lindo el expresar como artista o dejar tu marca personal en una persona y que pueda portarlo, porque no se puede revertir o si se revierte es un proceso más doloroso y conlleva un poco más de tiempo del que invertiste y de dinero”.
Afirma que el tatuaje “es parte de una esencia, porque no todas las personas pueden llegar a tener los mismos tatuajes. Es como una marca muy única, una distinción”.
Comparte que se tatuaría por primera vez como “un complemento de expresión de quien soy, pero tendría que estar muy consciente y segura de mi decisión de qué quiero tatuarme. Sería un proyecto que quiero hacerme a futuro, hacerlo en armonía con otros tatuajes. Sé que quiero tatuarme algo que yo dibuje, pero todavía no sé qué o cuándo. Por el momento no (me tatuaría) por la parte socioeconómica”.
En cuanto a la aceptación social en Mérida, asevera que aún hay discriminación hacia las personas tatuadas, pero aclara que no como en la década pasada.
“Antes se tenía la idea de que las personas tatuadas estaban en la cárcel o eran vagos. Siento que sigue habiendo este tipo de percepción. Tu licenciado o tu doctor ya están tatuados. Mis jefes están tatuadísimos y son dueños de empresas. Un tatuaje no determina quién eres como tal, es una forma de expresión”.— Iván Cob Caamal
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