La Policía Nacional investiga el crimen rastrenado a los barrios aledaños en busca del sospechoso, que tiene antecedentes por tentativa de homicidio y malos tratos
Un hombre de mediana edad llamado Jaime murió este domingo en la calle, desangrado sobre la acera, tras recibir una puñalada en el cuello en el barrio de Os Rosales, en A Coruña. El ataque, que tuvo lugar alrededor de las 13:30 horas, con plena luz del día y con transeúntes en las inmediaciones, ha sacudido a un barrio habitualmente tranquilo donde la víctima era un vecino conocido. La Policía Nacional trata el suceso como un homicidio y ha desplegado un amplio dispositivo para localizar al autor de la agresión.
Los hechos se produjeron en un camino situado entre la calle Manuel Azaña y la travesía de Os Rosales, zona donde residía Jaime junto a su madre. Según los primeros datos recabados por los investigadores, el agresor le asestó un navajazo en el cuello que resultó mortal. Tras recibir el golpe, la víctima logró caminar unos metros, probablemente para buscar ayuda, pero acabó derrumbándose en la acera, cerca del colegio Emilio Pardo Bazán y muy próximo a la esquina con la calle Manuel Azaña. Una ambulancia del 061 acudió de inmediato al lugar, pero los sanitarios ya no pudieron hacer nada por salvar su vida.
El supuesto agresor tomó precauciones para no ser identificado. Según varios testigos que se encontraban en las proximidades en el momento del crimen, el hombre llevaba gorra o capucha y una mascarilla que le cubría el rostro. Fue visto merodeando por la zona antes del ataque, caminando cabizbajo y con actitud reservada. Los investigadores manejan la descripción de un individuo que podría ser vecino del barrio de Labañou, colindante con Os Rosales, y al que las fuerzas de seguridad ya conocen por su relación con episodios violentos anteriores: cuenta con antecedentes por tentativa de homicidio y malos tratos.
Uno de los rasgos más destacados que pueden ayudar a identificarlo son los tatuajes que luce en las manos, según indicaron fuentes cercanas a la investigación. Agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local se distribuyeron por los barrios del entorno y preguntaron en distintos establecimientos comerciales de la zona si alguien había visto a una persona que respondiera a esa descripción.
Entre las principales vías de investigación que están siendo exploradas figura el análisis de las imágenes de una cámara de vigilancia instalada por la Policía Local para el tráfico en esa zona de Os Rosales. Los investigadores trabajan para determinar si ese dispositivo captó el momento exacto del ataque o al sospechoso antes o después de cometido el crimen, lo que podría resultar determinante para el esclarecimiento de los hechos. Los primeros agentes en llegar al lugar acordonaron el perímetro y colocaron un vehículo policial junto al cadáver para proteger la escena del crimen a la espera de la autoridad judicial.
El dispositivo desplegado fue de gran magnitud: hasta ocho dotaciones de la Policía Nacional y la Policía Local patrullaron por la zona. Además, se personaron en el lugar efectivos de la Policía Judicial y de la Policía Científica, junto con el médico forense, para recoger pruebas y proceder al levantamiento del cadáver. Los investigadores también interrogaron a posibles testigos directos del ataque en busca de más datos sobre el agresor y la secuencia exacta de los acontecimientos.
Las primeras hipótesis de la investigación apuntan a que la agresión podría responder a un ajuste de cuentas entre ambos hombres, aunque la Policía Nacional no ha confirmado oficialmente las motivaciones del crimen. La relación entre la víctima y el sodspechoso y las circunstancias que pudieron desembocar en el ataque siguen siendo objeto de pesquisa.
El suceso no pasó desapercibido para los vecinos del barrio, que en poco tiempo se congregaron en los alrededores intentando conocer lo sucedido. Algunos se asomaron a sus ventanas al escuchar el revuelo. En el suelo, sobre la acera, el cuerpo sin vida de Jaime yacía sobre un gran charco de sangre, una imagen que impactó profundamente a quienes lo conocían como un residente habitual de la zona.
Este crimen es el segundo homicidio violento registrado en A Coruña en lo que va de 2026, después de que el pasado mes de abril apareciera el cadáver de un hombre maniatado y cubierto en una vivienda de la avenida de Os Mallos, caso que también investiga la Policía Nacional como un homicidio.
La Policía Nacional mantiene abierta la investigación y pide a cualquier ciudadano que pueda aportar información sobre el sospechoso —varón con antecedentes violentos, posiblemente residente en Labañou y con tatuajes visibles en las manos— que se ponga en contacto con las fuerzas de seguridad.