
Diario de Yucatán
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GOYANG, Corea del Sur (AP).— Song Jaemin, un popular artista del tatuaje en Corea del Sur, tiene la agenda completamente llena con semanas de anticipación y es muy respetado por sus clientes, algunos de los cuales viajan del extranjero para verle. Pero cada vez que Song tatúa a alguien, comete un delito, ya que es ilegal hacer tatuajes sin una licencia médica en Corea del Sur.
“Comencé esto a pesar de saber que era ilegal, pero estaba seguro de que las restricciones legales se relajarían y las cosas cambiarían”, explicó Song, de 28 años, en una reciente entrevista en su estudio en Goyang, cerca de Seúl. “Muchos artistas del tatuaje piensan que no estamos haciendo cosas ilegales y simplemente no hay una ley para nosotros”.
La predicción de Song se hará realidad. La Asamblea Nacional de Corea del Sur aprobó el 25 de septiembre un proyecto de ley histórico que permite a personas no médicas hacer tatuajes.
La aprobación de la Ley del Tatuador marca una victoria para decenas de miles de tatuadores en Corea del Sur, que han recurrido a manifestaciones, apelaciones constitucionales y otros medios en su intento por anular una prohibición de décadas sobre su trabajo. Su lucha ha ganado fuerza a medida que la percepción pública hacia los tatuajes ha evolucionado.
“Creo que derramaré lágrimas, ya que es un peso acumulado durante mucho tiempo que se quitaría de mi mente”, señaló días antes de la aprobación Kim Sho-yun, de 45 años de edad y quien dirige un estudio de tatuajes cosméticos en la ciudad de Hanam.
Controversial
En el pasado, los tatuajes se asociaban en Corea del Sur con pandilleros y criminales, pero se han aceptado de manera gradual como una forma de expresión personal. Ahora es fácil encontrar personas de todos los ámbitos con tatuajes, incluidas estrellas del K-pop como Jungkook de BTS, Chaeyoung de Twice y G-Dragon de BigBang.
Los expertos calculan que millones de surcoreanos tienen tatuajes, alrededor del 70% de ellos, como tatuajes cosméticos semipermanentes en sus cejas, líneas de ojos, labios o cuero cabelludo.
A pesar de la adopción generalizada de los tatuajes, Corea del Sur establecía de manera oficial que solamente los médicos que contaban con licencias podían realizarlos, de acuerdo con un fallo de la Suprema Corte de 1992 que consideró el tatuaje como un tratamiento médico, citando posibles riesgos para la salud causados por agujas y tintas.
Corea del Sur seguía siendo el único país en el mundo desarrollado con tal regulación. Los artistas del tatuaje afrontaban hasta cinco años de prisión y multas de 50 millones de wones (35,740 dólares) si eran sorprendidos tatuando a alguien. Sin embargo, el gobierno no aplicaba estas reglas de manera agresiva, lo que permitía que los tatuadores prosperaran en las sombras.
Una encuesta del Ministerio de Salud de 2023 encontró que solo el 1.4% de los encuestados con tatuajes personales y el 6.8% de los que tenían tatuajes cosméticos dijeron que fueron tatuados en hospitales.
“Creo que es absurdo… Legisladores, artistas y muchas personas a mi alrededor tienen tatuajes. Pero si realmente es ilegal, ¿soy un delincuente?”, preguntó Kim Soyoung, de 54 años, cliente del estudio de Kim Sho-yun.
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Song, quien ganó un premio en una competencia nacional de tatuajes en 2023, dijo que sus clientes incluyen agentes de policía, funcionarios públicos, soldados y tropas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur. Algunos de sus clientes han viajado desde China, Reino Unido, Malasia e Iraq.
Temor a las sanciones
En los últimos años, los jueces fallaron cada vez más a favor de los tatuadores o emitieron fallos diferidos como una forma de protegerlos, pero algunos tatuadores han sido castigados con multas. Lim Bo-ran, líder de la Federación de Tatuajes de Corea, instaba a los artistas a apelar las sanciones financieras en tribunales superiores en un intento por intensificar su lucha.
Los artistas del tatuaje temían que alguien pudiera denunciar la naturaleza ilícita de su negocio a las autoridades, obligándolos a investigar. Algunos tatuadores, por lo tanto, soportaron el mal comportamiento de los clientes o dirigían estudios sin letreros. Algunos también se mudaron al extranjero para trabajar.
Kim admitió que se sintió “realmente aterrorizada” cuando una persona cercana a ella amenazó con denunciar su negocio a las autoridades y “destruir todo lo que tengo” después de que pelearon por algo no relacionado hace seis años. Añadió que la disputa finalmente se resolvió, pero aún recuerda el pánico que la invadió.
Lim señaló que algunas tatuadoras sufrieron agresiones sexuales pero no las denunciaron a las autoridades porque temían perder sus empleos.
Ley del Tatuador
La Ley del Tatuador, que entraría en vigor tras un período de gracia de dos años, se centra en introducir licencias oficiales para los artistas del tatuaje. El proceso requerirá que los tatuadores tomen cursos de educación en higiene en lugares designados por el gobierno cada año.
Lim manifestó que la ley es una novedad bienvenida, pero también impondrá una carga a los artistas del tatuaje al colocarlos bajo la supervisión gubernamental.
Hay apoyo bipartidista para la ley, que primero fue aprobada en los comités de salud y justicia de la asamblea. El Ministerio de Salud apoyaba la ley, mientras que la oposición de los médicos se debilitó.
Clientes satisfechos
Kim compartió que la invadía la sensación de un gran logro cuando sus clientes se mostraban satisfechos de que su trabajo les hacía verse mejor o más atractivos.
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Entre sus clientes memorables, señaló en la entrevista, hay pacientes con cáncer que recibieron tatuajes de cejas antes de la quimioterapia, que podría causarles la pérdida de las cejas.
Song afirmó que siente “un tremendo orgullo” al poner su trabajo en los cuerpos de las personas, que lo llevarán durante toda su vida.
Indicó que los tatuajes significativos en su estudio han incluido obras que representan a seres queridos fallecidos de los clientes.
“No hay límite en los tatuajes. Cualquier cosa que dibujes en papel, papel carbón, paredes o en otro lugar, también podemos hacer lo mismo en cuerpos humanos. Realmente hay estilos y artistas de tatuajes ilimitados”, expresó Song.
Cuando los periodistas de Associated Press visitaron el estudio de Song, él estaba dando los toques finales a un trabajo de meses de la imagen de Jesucristo en el antebrazo de Lee Byong-joo, de 37 años, quien ya tiene muchos otros tatuajes, incluidos un tigre, una ballena, nubes y palabras de añoranza por su abuela fallecida.
“Me siento bien al poder tener imágenes que me gustan en mi cuerpo para siempre”, declaró. “Pero no puedo tener más tatuajes después de este porque mi esposa me dijo que dejara de hacerme nuevos”.
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