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>> Cambio16 > SOCIEDAD > Musulmanes hacen colas para borrarse los tatuajes
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En el islam marcarse es considerado ‘haram’ (prohibido o ilícito): altera la creación de Dios
Decidir tatuar alguna parte del cuerpo requiere una dosis de valor para aguantar las punzadas que van tiñendo la piel. Pero borrar la imagen grabada supone un dolor mayor y no siempre se logra el objetivo. Aquellos musulmanes que han decidido arrepentirse de sus tatuajes, aprovechan el mes sagrado del Ramadán para eliminarlos.
Los tatuajes tienen una profunda historia milenaria. Algunas culturas lo usaban para determinar la afiliación e identidad tribal o, indicar el estado civil de las mujeres y si estaban preparadas para el matrimonio o no. Para sentirse diferentes con un sello personal o también para perpetuar una fecha, una frase, un ícono muy significativa para la persona.
Esta práctica ha tenido sus momentos de auge y decadencia. Pero en el islam su rechazo es permanente. El tatuaje es considerado ‘haram’ (prohibido o ilícito) porque altera la creación de Dios. Además es catalogado como ‘impuro’ porque el proceso implica ‘la retención de una sustancia colorante en la sangre’ y, por tanto, esa impureza afecta la validez de su oración y su obediencia.
“Como humanos, a veces cometemos errores. Ahora quiero mejorar acercándome a Dios”, confió Teguh Islean Septura mientras un profesional de la salud apuntaba la vara láser blanca en su piel. Iluminando los pigmentos rojos, verdes y negros con su luz penetrante en un intento por borrarlo. “Dios me dio una piel limpia y yo la arruiné; de eso me arrepiento”, dijo aguantando el dolor que supone el paso del dispositivo.
Septura se encuentra entre un número cada vez mayor de personas en la capital de Indonesia que se han inscrito en los servicios gratuitos de eliminación de tatuajes, reseña The Associated Press. Este plan lo promueve la Agencia Nacional Amil Zakat, una organización benéfica islámica, durante el Ramadán para darles a los musulmanes practicantes la oportunidad de arrepentirse por tener tatuajes.
Lanzado en 2019, el programa de eliminación de tatuajes ahora se lleva a cabo cada Ramadán. Una celebración anual que implica un mes de ayuno, mayor culto, reflexión religiosa y buenas obras. Unas 700 personas se han inscrito en los servicios este año, y en total han participado casi 3000, cita el artículo.
“Queremos allanar el camino para quienes desean la hégira (acercarse a Dios), incluyendo a quienes desean eliminar sus tatuajes”, señaló Mohammad Asep Wahyudi, coordinador del evento.
Comentó que muchas personas no disponen de dinero para eliminar sus tatuajes ni saben dónde y cómo hacerlo de forma segura. La eliminación con láser requiere tratamientos repetidos y puede no ser completamente exitosa. Podría costar miles de dólares para tatuajes extensos.
Nila Novian, a quien le eliminaron un pequeño tatuaje de una inicial en plata que tenía en el antebrazo, indicó a ABC Australia que para ella borrarlo era «más una cuestión de evitar el estigma público negativo».
Raja Zamzami, que lleva cuatro años en el plan, dice que «el Ramadán es el momento perfecto. Borrar los tatuajes es una forma de adoración a Alá. Estas personas se dan cuenta de que quieren arrepentirse… dejar atrás sus estilos de vida y errores pasados».
Aunque muchos de los 220 millones de musulmanes de Indonesia, predominantemente sunitas, practican una forma más moderada del islam, los tatuajes todavía se consideran de forma negativa debido a la asociación con un duro estilo de vida callejero.
En algunas culturas asiáticas, los tatuajes siguen estando fuertemente asociados a las pandillas y la delincuencia. Además de las prohibiciones religiosas en la Indonesia de mayoría musulmana, las ideas sobre los tatuajes también revelan actitudes opresivas hacia las mujeres. Si se tatúan pueden ser etiquetadas como promiscuas o de mala reputación, y no merecedoras de matrimonio.
Hay otras interpretaciones un poco más laxas que señalan que los tatuajes temporales sí son permitidos por algunas corrientes. Suele utilizarse la henna como colorante que permite su desaparición con el tiempo y no dañe la piel de la persona. Según el portal Qarabic, ese tatuaje no debe ser una imitación o seguimiento de aquellos que son hostiles al islam.
No obstante insiste en que los tatuajes son prohibidos. La persona que se hizo uno en su juventud, por las causas o motivaciones que fueran, “debe esforzarse al máximo por eliminarlo. A menos que esto le cause graves daños o no pueda hacerlo por el alto costo, y no tenga dinero para pagarlo. En ese caso, le bastará el arrepentimiento sincero. Sin embargo, quedará en manos de Dios si acepta su arrepentimiento”.
Pero a veces la presión social se hace insostenible. Sri Indrayati, de 52 años, contó que se tatuó el nombre de su primera hija en la mano poco después de dar a luz a la edad de 22 años. Relató que se arrepintió cuando sus dos nietos le siguieron pidiendo que lo borrara porque parecía escritura sucia y gruesa hecha con marcador. “Cuando llevo a mi nieto a la escuela, (los niños) se susurran entre ellos: ¡Mira esa abuela, tiene un tatuaje!”, dijo.
Otra mujer, Evalia Zadora, indicó a AP News que se tatuó una gran estrella en la espalda y las palabras «Esperanza, Amor y Rock & Roll» en la parte superior del pecho cuando era adolescente para ser aceptada en un grupo. Ahora quiere quitárselos para acercarse a Dios y por consideración a su familia.
“La mala imagen (contra las personas con tatuajes) no es un gran problema para mí, pero afectó a mi esposo y a mi hijo”, manifestó Zadora, de 36 años. “No se sienten cómodos con mis tatuajes y respeto sus sentimientos, así que quiero eliminarlo.
En el universo de islamitas hay otras opiniones y actuaciones. En el Líbano, por ejemplo, se observa un creciente número de musulmanes que defienden los tatuajes. Han apelado a esa técnica para fijarse símbolos religiosos y políticos chiíes para mostrarse con orgullo ante su comunidad desde que surgió la guerra civil en la vecina Siria en 2011. Intensificando la intolerancia entre chiíes, suníes y otras religiones.
Hamada Bayloun no es especialmente religiosa, pero en la parte superior de la espalda tiene un gran tatuaje del santo más venerado en el islam chií, Ali, recoge America Teve. «No podemos responder con carros bomba, pero con tatuajes, podemos mostrar nuestra fortaleza y amor por el profeta y su familia», dijo en referencia a Mahoma, quien era primo y suegro de Ali.
El tatuador Hussein Mistrah, de 24 años, dice que los tatuajes en general se han puesto de moda en Líbano. Su pequeño estudio en Dahiyeh, un distrito chií de Beirut, siempre está ocupado. Mientras un fotógrafo de The Associated Press lo visitó recientemente, un combatiente de 21 años llamado Mohammad Talal entró para tatuarse el retrato de Nasrallah en el pecho. Le dijeron que su primera cita sería en dos meses.
Venezolana radicada en Venezuela. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Subcoordinadora y redactora de las versiones digitales e impresas de Cambio16 y Energía16. Redactora de la revista Cambio Financiero. Con gran experiencia en la cobertura de las fuentes Ciudad, Educación, Iglesia, Laboral, Partidos Políticos, Cancillería, Parlamento y Palacio de Gobierno, para periódicos como El Mundo, Reporte de la Economía y El Universal. Membresía: Asociación de Revistas ARI, Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y Sindicato Nacional de la Prensa de Venezuela (SNTP).
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