Miguel Bohigues, tatuador: “He tatuado a Torres y Neymar, y somos los primeros en tener una sala de sedación e – Diario AS


El artista es pionero en el mundillo, y después de haber alcanzado el éxito y de tener más de 100 premios, atiende a AS.
No es casualidad eso de que la palabra ‘tatuarte’ lleve dentro la palabra ‘arte’. Entre la sociedad, o al menos en gran parte, desapareció aquel estigma que relacionaban este mundillo con el de la delincuencia o las malas gentes.
Ahora, es común encontrarse a gente con al menos un tatuaje. Hay quienes lo ven como arte. Arte marcado en piel, y si hablamos de artistas es obligatorio mencionar a Miguel Bohigues.
Él es tatuador, artista y también precursor dentro de un mundillo que brilla en los cinco continentes. Lleva más de dos décadas en esto, y tal y como cuenta en una entrevista concedida a AS, todo arrancó con sus dibujos: “Yo empecé dibujando cómics por viajes de mi padre. Me llevó a Sevilla, a Cartagena, y luego acabamos en Valencia”.
Y sí, allí, en Valencia, comenzó una historia que hoy sigue. “Estuve de colegio en colegio y me aislé un poco, dibujaba cómics, contaba historias, y una amiga me enseñó entonces una máquina de micropigmentar que tenía. Ella, que sabía que dibujaba bien, me preguntó si podía arreglarle un tatuaje que tenía en la espalda, y en aquella época ya se empezaban a hacer los tribales, las letras chinas, los maoríes… y se lo tatué y me gustó mucho la sensación. De hecho, incluso se lo veía mejor que el que se lo había hecho el propio tatuador”.
Entonces, y tras pedirle aquella máquina, Miguel empezó a tatuar en casa de sus padres: “Empecé a tatuar a amigos, luego a amigos de mis amigos, y empezó a venir mucha gente a mi casa, y al final llegó un punto en el que mi padre me dijo que me metiese en un estudio de tatuajes”.
Dicho y hecho. Miguel se adentró aun más en este mundillo, en su pueblo, en Aldaya. Allí comenzó a hacer tatuajes pequeños, “animales pequeñitos, letras góticas en los antebrazos al estilo de Fernando Torres, que se tatuó el número 9…”, y todo ello porque aun no se llevaba el estilo realista que ahora tanto brilla por doquier. “Era muy complicado con las máquinas de entonces, mientras que ahora ha mejorado mucho el material y nos hemos especializado en el mundo del tatuaje y en el tema del realismo en blanco y negro, que es lo que hago”, confiesa.
Miguel era consciente de que quería seguir creciendo en esta industria, y se recorrió el mundo para ello, pasando por convenciones y ganando premios: “Fui el precursor aquí en España, empecé a viajar a convenciones, empecé a ganar premios y a absorber técnicas de los americanos, del estilo chicano. José López fue pionero, y lo que hacía eran caras de payasos, coches, dólares y empezó a llevarse ese estilo aquí en España y fui uno de los pioneros que empezó a hacer este estilo aquí”.
Unos premios y unas experiencias que fue llevándose consigo en un momento en el que las redes no eran sociales todavía. “Yo empezaba a ver revistas donde veía tatuadores que eran los mejores de aquella época, y luego nos reuníamos cerca de 200 en convenciones internacionales. Empecé a competir con la gente que yo admiraba, con Boris, Robert Hernández, y en Roma gané mi primer premio en el Best of Show”.
No fue el único que se ha llevado pues, hoy, Miguel es el tatuador con más premios en España, habiendo ganado “más de 100″ entre convenciones nacionales e internacionales.
Miguel Bohigues pasó de ganar premios a que futbolistas de todo el mundo fuesen a él. Primero, empezaron a trabajar con él futbolistas del Valencia: “Empecé a tatuar a gente como Paco Alcácer, Rodrigo De Paul, a Otamendi… y luego, de repente, me llamó Fernando Torres, quien quería que le hiciera el brazo entero. Fuimos varios días a su casa. Es el tatuaje que más me ha impresionado porque fue justo en la época en la que brillaba con la Selección, en la Eurocopa…”.
Y, después, llegó también a tatuar a Neymar: “Contactó conmigo a través de Instagram, y le hice un niño de las favelas, que se hizo súper famoso y se lo tatuó medio Brasil para representar su infancia. También tatué a Gabriel Jesús y a otros muchos futbolistas que ya ni recuerdo”.
Ahora bien, uno de los tatuajes que más le ha impactado es el que le hizo a Marc Bartra, el cual se hizo viral: “Fue un cambio fuerte porque se hizo la espalda entera y tuvimos que hacérselo a escondidas. Al final, hicimos un vídeo y se viralizó. A partir de entonces me empezaron a llamar de todas partes”.
Miguel Bohigues ha trabajado con diferentes cracks mundiales, y también llegó a tatuar la firma del mismísimo Cristiano Ronaldo, a quien pudo conocer en persona: “Estaba yo en Estambul tatuando a jugadores como Simao o Quaresma, que jugaban en el Besiktas, y les pregunté si conocía a Cristiano. Me dijo que jugaba con él y me hizo el favor de presentármelo al día siguiente en un hotel en Valencia, y de firmar un tatuaje que iba a hacer a un fan suyo”.
“No soy yo muy futbolero, y eso me beneficia a la hora de que luego no me impactan tanto los futbolistas, pero aún así sí que fue una experiencia muy bonita. Me impactó más Fernando Torres, fíjate, que cuando le tatué, que Neymar, por ejemplo, que Neymar fue una persona muy cordial, y enseguida se refirió a mí de tú a tú, y fue como estar con un amigo. Con Cristiano fue igual, coincidió con sus inicios en el Real Madrid”, explica Miguel, refiriéndose a los tatuajes que ha hecho a futbolistas.
“Pero tatuar a Fernando [Torres] sí que me impactó más, porque después de vivir la época de cuando jugaba en España, la Eurocopa, y yo ahí sí que lo vi y me llamó la atención. Era súper educado, preocupado de que no me faltara de nada, y al final de estar, creo que fui cinco o seis veces a su casa, al final hicimos una amistad. De vez en cuando me escribe, y hace poco me llamó por el tema de la sedación”, añade.
Miguel Bohigues no solo es precursor en España al traer el realismo, sino que también es historia en la industria del tatuaje al tener la primera sala de sedación de todo el mundo.
“Muchos clientes venían de fuera, y como yo hago piernas, brazos enteros, espaldas… la gente necesita muchas sesiones. Entonces, muchos, entre el dolor, los viajes de avión, era una locura que vinieran para tantas sesiones, y se me ocurrió esta técnica que vi en Estados Unidos”, comenta con AS.
Pero era algo impensable en aquel momento: “En España era inviable, porque no era legal hacer esto. Entonces, se me ocurrió ponerme en manos de Sanidad, de mi abogado, y con la ayuda de David Caballero, que es el enfermero del equipo de fútbol del Levante. Y, entre todos, me ayudaron a hacer una reforma en el estudio para habilitar una sala de sedación que fuimos remodelando conforme nos decían los de Sanidad. Así hasta conseguir tener la primera sala legalizada a nivel mundial, dentro de un estudio de tatuajes”.
Para este procedimiento, Miguel cuenta con la ayuda de David Caballero, pero también con Juan Solíveres, una eminencia de las anestesias, quien se encarga de utilizar Propofol, “que se pone en una vía, la venosa, y se espera un par de horas hasta que el cliente nota la anestesia”.
Lo curioso es que no solo trabaja Miguel Bohigues en la elaboración de los tatuajes, pues también tiene la ayuda de otros expertos: “Yo lo que quería era fusionar la medicina con el arte, y mezclar las cinco técnicas de los mejores tatuadores, y yo poder elegir lo que me gustaba de cada tatuador, como tener mi propia tabla de pinceles».
Bajo esta técnica ya han pasado también otros futbolistas de renombre como Lucas Hernández o Javi Martínez. Al primero le conoce desde hace muchos años, y fue uno de los primeros en decirle: “Miguel, quiero probarlo”. “Le estuve tatuando en Múnich, en la pandemia estuve un mes viviendo en su casa mientras le tatuaba, luego estuve en París también, tatué a su pareja, y también me dijo que quería venir a mi estudio en Valencia para hacer una sedación”.
Además, han pasado por su estudio otros jugadores como José Gómez Campaña, capitán del Levante: “Se hizo un tatuaje de Disney que fue increíble con todos los personajes de las películas favoritas de sus hijos”.
Lo realmente curioso es que Miguel sigue trabajando en el lugar que le vio crecer, en Aldaya. Allí, día sí y día también, a veces (o casi siempre) durante 12 horas, y en su proyecto, ‘InkTrance’, y no espera cambiar de aires. “Con los años me di cuenta de que había mucha facilidad por el tema del aeropuerto, que lo tenemos a cinco minutos. Ahora viene un chico de Alemania, y también vamos a tatuar a Theo Hernández”, comenta.
El arte del tatuaje es algo que no todos quieren ver plasmado en su piel, y uno de ellos es Cristiano Ronaldo, quien prefiere verlos en otras personas. Sin embargo, para Miguel un sueño sería “tatuar a Cristiano”: “Hubo buen feeling con él cuando le conocí. Le dije que le quería tatuar, pero me dijo que no se veía con tatuajes. Sin embargo, le dije que algún día le tatuaré. Le di una tarjeta de mi estudio, y creo que es la persona que más me gustaría tatuar algún día, aunque lo veo muy difícil”.
Sin embargo, y como comenta el propio Miguel Bohigues, también resultaba difícil tener una sala de sedación, y él lo cumplió. Una meta que no es la única en la vida de este tatuador y artista, quien también busca llevar sus proyectos al mundo audiovisual. “Ojalá”, concluye.
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