
Michel Olguín Lacunza
agosto 21, 2026
Las letras góticas están por todas partes. Se pueden encontrar en letreros de puestos de comida, panaderías, negocios de lucha libre, rótulos urbanos, logotipos de productos e incluso en tatuajes, y en muchos casos buscan transmitir una identidad e ideas que pueden ser de tradición, antigüedad o incluso lujo.
Aunque hoy forman parte de la gráfica popular mexicana, su historia en nuestro país comenzó hace más de cinco siglos, cuando llegaron con una de las mayores revoluciones en la producción de libros: la imprenta.
“Cada tipo de letra transmite una serie de ideas, nociones, ideologías y asociaciones mentales”, explicó en entrevista para UNAM Global Marina Garone Gravier, investigadora titular del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
Antes de la llegada de los europeos, en México ya existía una importante tradición de producción escrita, aunque mediante sistemas distintos al alfabeto. Tras el contacto cultural, las lenguas originarias comenzaron a escribirse también con el alfabeto latino.
La historia cambió en 1539, cuando la imprenta llegó a la Nueva España de la mano del impresor Juan Pablos, quien trajo consigo la prensa y los tipos móviles de metal necesarios para producir libros. Las letras que llegaron eran de estilo gótico.
“Si trajéramos ese hecho a nuestros días, es como si en nuestra computadora tuviéramos solamente una familia tipográfica y esa familia fuera de letras góticas”, mencionó la especialista.
Las letras góticas se convirtieron en el primer tipo de letra utilizado para publicar obras en América, por lo que forman parte de los orígenes de la producción editorial del continente. Garone Gravier las considera “el primer componente del ADN de la producción editorial”.
La tipografía tenía ya una historia detrás. En Europa, las letras góticas fueron utilizadas por Johannes Gutenberg para imprimir su famosa Biblia de 42 líneas, una de las obras emblemáticas de los primeros tiempos de la imprenta.
Con el paso del tiempo, las letras góticas cambiaron de significado. En México, durante el siglo XVI, se utilizaron para imprimir textos de evangelización en lenguas indígenas y documentos de carácter administrativo y político. Sin embargo, siglos después comenzaron a aparecer en contextos completamente distintos: primero en publicaciones periódicas durante el siglo XIX y, ya en el siglo XX, en la rotulación urbana. Actualmente también figuran en establecimientos comerciales, tatuajes y marcas.
Esto ocurrió porque los lectores mexicanos adoptaron esta tipografía y continuaron utilizándola incluso cuando aparecieron otros estilos. Con el tiempo se produjo una especie de adopción cultural de la letra, que pasó a formar parte de la historia gráfica, editorial y publicitaria del país.
De este modo, México lleva casi 500 años expuesto a este modelo tipográfico. Por eso todavía puede encontrarse en la gráfica urbana, en puestos de tortas, panaderías, negocios de lucha libre y logotipos de tequila y otros productos.
Aunque solemos hablar de “letra gótica” como si fuera un único modelo, existen cuatro grandes variantes visuales.
Una de ellas es la textura, caracterizada por formas condensadas, oscuras y con poco espacio interior. También está la rotunda, de formas más redondeadas; la bastarda, con características más caligráficas, y la Fraktur, que combina elementos de la textura y la rotunda.
En México, el modelo más utilizado durante la Colonia fue la rotunda; en el siglo XIX se sumaron las texturas y la bastarda, y más recientemente, en la rotulación popular, existen diversas adecuaciones para reforzar la apariencia caligráfica.
Las letras góticas no suelen utilizarse para textos largos porque sus formas son complejas en comparación con otros modelos y pueden dificultar la lectura. En cambio, funcionan bien en titulares, marcas y textos breves.
Por eso pueden encontrarse actualmente en tatuajes, rótulos y determinados productos que buscan transmitir ideas como antigüedad, tradición o lujo.
También tuvieron un papel importante en la prensa mexicana. Durante el siglo XIX, muchos periódicos utilizaban letras góticas en sus titulares y nombres, de manera similar a como hoy reconocemos visualmente la identidad de distintos diarios.
Su significado, sin embargo, no es único ni permanente. Una misma letra puede representar cosas diferentes según el momento histórico, el lugar donde se aplique y quién la use.
Y quizá ahí está lo más interesante de las letras góticas: aquellas que llegaron a México hace más de cinco siglos para imprimir libros religiosos y obras en lenguas indígenas hoy forman parte de la identidad visual de otros espacios sociales más amplios, como una tortería, un tatuaje, un puesto callejero o la marca de un producto mexicano.
source