
La experta explica cómo son las personas que recurren a los tatuajes y cómo marca este rasgo su calidad de vida
Angelina Jolie podría ser tener este rasgo de la personalidad | Gtres
Las declaraciones de Isabel Rojas Estapé sobre las personas que llevan tatuajes han causado cierto revuelo. La psicóloga clínica y conferenciante, que desarrolla su actividad en la Clínica Rojas-Estapé de Madrid y es una de las divulgadoras españolas más conocidas en el ámbito de la salud emocional, suele compartir contenidos en sus redes sociales sobre ansiedad, autoestima, regulación emocional y desarrollo personal. Hija del prestigioso psiquiatra Enrique Rojas y hermana de la psiquiatra Marian Rojas Estapé, además es autora de la colección infantil La neurona exploradora, centrada en ayudar a los niños a comprender y gestionar sus emociones.
En una de sus intervenciones, la especialista relacionó el rasgo de la alta sensibilidad con una mayor tendencia a utilizar los tatuajes como vía para expresar o regular las emociones:
«Las personas que son altamente sensibles (PAS), al sentir tanto y al percibir tanto, suelen llevar muchos tatuajes. El PAS necesita sacar esa emoción de alguna forma. Las formas de sacarlo, desgraciadamente, muchas veces son negativas, dopaminérgicas: me refugio en el azúcar, compro más… Pero también puede sacarse por medio de los tatuajes», dijo en una entrevista para ZZEN Labs.
Las personas altamente sensibles necesitan sacar la emoción de alguna forma. @isabelrojasestape lo explica: cuando sientes y percibes más que la mayoría, esa intensidad tiene que ir a algún sitio. A veces es el azúcar, las compras, conductas dopaminérgicas. En el caso de @renezzbro, son los tatuajes. | Isabel Rojas Estapé & @renezzbro | ZZEN Talks #79 #ZZENTalks #PAS #AltamenteSensible
Antes de entrar en materia, conviene saber qué es ser una persona altamente sensible (PAS). Este concepto fue desarrollado por la psicóloga estadounidense Elaine Aron en los años noventa para describir a quienes presentan una elevada sensibilidad de procesamiento sensorial (Sensory Processing Sensitivity).
No se trata de una enfermedad ni de un trastorno mental, sino de un rasgo de personalidad presente en aproximadamente entre el 20% y el 30% de la población.
Las personas PAS suelen caracterizarse por:
Para Isabel Rojas Estapé, la alta sensibilidad afecta prácticamente a todos los sentidos y determina una manera muy particular de relacionarse con el entorno. En uno de sus vídeos de Instagram coincide con los puntos anteriormente expuestos y explica que estas personas perciben el mundo con una intensidad muy superior a la media.
«Una persona PAS es aquella que tiene los cinco sentidos superpotenciados. De hecho, yo digo que tienen seis sentidos, porque a los cinco habituales se suma el de la percepción, que lo tienen aumentado. Son personas que detectan mucho; la vista la tienen muy agudizada; son muy observadores; huelen con intensidad; degustan la comida más que la media porque detectan mejor los sabores; tienen un oído mucho más fino; el tacto lo tienen a flor de piel…».
Una publicación compartida de Isabel Rojas Estape | Psicóloga (@isabelrojasestape)
Según la psicóloga, esa elevada sensibilidad no se limita a los estímulos físicos, sino que también alcanza la esfera emocional: «Y luego está su percepción, su corazón: son capaces de detectar cómo están las personas de su alrededor. Saben si uno está triste, si otro está cansado o si se está aburriendo, si uno está mal, si otro se encuentra incómodo…».
En su opinión, esa capacidad para percibir pequeños detalles explica que muchas personas altamente sensibles desarrollen una gran empatía y una notable facilidad para comprender el estado emocional de quienes les rodean: «También detectan muy bien patrones de comportamiento, de conducta, verbales… Esto hace que noten mucho el rechazo, ciertas miradas o comportamientos, lo que les afecta enormemente. Al mismo tiempo son superempáticos: se pueden poner en la piel del resto con mucha facilidad, lo que les permite conectar muy bien con las personas, a las que se suelen entregar».
La psicóloga explica que esa intensa forma de procesar la realidad tiene un coste. Al recibir más información y analizarla con mayor profundidad, las personas altamente sensibles suelen experimentar un agotamiento mental antes que el resto.
«Como son personas que lo captan todo de forma intensa, a lo largo del día se les va acabando la batería mucho más rápido. A las seis o siete de la tarde suelen presentar cierto agotamiento porque están saturados. Al recibir tantos inputs llega un momento de la tarde en el que se bloquean por saturación. No es que luego no quieran ir a cenar o ir a una fiesta, pero han recibido tantos inputs que realmente están cansados y lo único que quieren es irse a dormir», afirma Rojas Estapé.
Ser PAS es bueno siempre y cuando uno lo sepa gestionar y conozca qué sentidos tiene más intensificados
Por ese motivo, Isabel Rojas Estapé considera que los momentos de soledad no son un capricho, sino una auténtica necesidad para este tipo de personas: «Todo ello hace que los PAS necesiten momentos de soledad. Esas horas a solas les vienen muy bien, sobre todo para conectar con ellos mismos otra vez; digamos que esto les permite ‘reconstruirse‘ tras todos los inputs que ha recibido a lo largo del día».
La especialista insiste en que la alta sensibilidad no debe entenderse como una debilidad. A su juicio, puede convertirse en una fortaleza siempre que la persona aprenda a conocer cómo funciona: «Ser PAS es bueno siempre y cuando uno lo sepa gestionar y conozca qué sentidos tiene más intensificados. De esta forma, podrá identificar qué estímulo es el que más le descarga a lo largo del día y cuál es el que le recarga, el que le hace sentirse mejor. Y al mismo tiempo, deben evitar ser tan empáticos, coger cierta distancia, no darse tanto al resto… pero sí disfrutar y gozar de las cosas que realmente le vienen bien».
Estas explicaciones coinciden parcialmente con la literatura científica, que describe a las personas con alta sensibilidad como individuos que procesan la información con mayor profundidad y presentan una mayor reactividad emocional. Sin embargo, los investigadores recuerdan que la intensidad de estas características varía considerablemente entre unas personas y otras y que no todos los individuos altamente sensibles experimentan los mismos rasgos con la misma intensidad.
En los últimos años, diversas investigaciones mediante resonancia magnética funcional han encontrado diferencias en la actividad cerebral de las personas con alta sensibilidad.
Un estudio dirigido por la investigadora Bianca Acevedo observó una mayor activación en regiones relacionadas con:
Los investigadores concluyeron que las personas altamente sensibles no sienten necesariamente más emociones, sino que las procesan con mayor profundidad.
Es precisamente esa intensidad emocional la que, según Isabel Rojas Estapé, puede llevar a algunas personas altamente sensibles a buscar formas de canalizar lo que sienten a través de los tatuajes. Sus declaraciones plantean una hipótesis interesante: que el tatuaje no sea únicamente una decisión estética, sino también una herramienta para expresar emociones, dar significado a experiencias personales o aliviar la intensidad emocional. Pero ¿qué dice la ciencia?
Actualmente no existe ningún estudio científico que haya demostrado que las personas altamente sensibles tengan más tatuajes que el resto de la población. Tampoco se ha encontrado evidencia de que el hecho de llevar tatuajes permita identificar a una persona PAS. Sin embargo, sí existen numerosos trabajos que coinciden con una parte importante del razonamiento de Isabel Rojas Estapé: los tatuajes pueden cumplir una función psicológica y emocional.
Varios especialistas sí coinciden con Isabel Rojas Estapé en un aspecto fundamental: los tatuajes pueden convertirse en una herramienta para expresar emociones, construir la identidad o elaborar experiencias vitales. Uno de los trabajos más importantes es el publicado en World Journal of Psychiatry por los psiquiatras Joseph M. Pierre, profesor de Psiquiatría de la Universidad de California (UCLA), Hannah Roggenkamp y Andrew Nicholls.
Los autores sostienen que los tatuajes pueden convertirse en una auténtica «ventana a la psique» del paciente y recomiendan a los profesionales de la salud mental preguntar por el significado del arte corporal durante las consultas, ya que puede aportar información sobre la identidad, las emociones y la historia personal.
En esa misma revisión, los investigadores citan los trabajos del psicólogo Steven Wohlrab, quien lleva años estudiando las motivaciones psicológicas detrás de los tatuajes. Sus investigaciones concluyen que las razones más habituales para tatuarse son:
Es decir, el tatuaje puede convertirse en una forma de exteriorizar el mundo emocional, aunque eso no significa que exista un perfil psicológico único de las personas tatuadas.
Al margen de los tatuajes, ¿ser PAS es bueno o malo? Una revisión internacional publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews concluye que la alta sensibilidad no debe entenderse como una debilidad, sino como un rasgo biológico que puede convertirse en una fortaleza cuando la persona dispone de recursos adecuados para regular sus emociones. Según Elaine Aron y otros especialistas, muchas personas PAS destacan por:
De hecho, la revisión de Greven concluye que las personas altamente sensibles suelen obtener mejores resultados cuando crecen o trabajan en ambientes favorables, lo que respalda la teoría conocida como “susceptibilidad diferencial”: quienes son más sensibles también pueden beneficiarse más de los entornos positivos.
María Palmero (Madrid, 1991) Graduada en Periodismo por el Centro Universitario Villanueva (Universidad Complutense de Madrid), máster en Periodismo digital en la… Ver más
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