Dentro del viaje de Michelle Santana, la artista detrás de la aguja – Forbes Colombia


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La tatuadora colombiana Michelle Santana ha construido una carrera entre el arte, la moda y la música, llevando su talento de Nueva York al mundo.
Michelle Santana es una tatuadora latina radicada en la ciudad de Nueva York cuyo trabajo ha ganado visibilidad dentro de la comunidad del tatuaje, con una lista de clientes que incluye a Miley Cyrus y Anok Yai. Con más de 70.000 seguidores en Instagram, atribuye esa visibilidad a una decisión mucho más grande, dejar Colombia para construir un futuro diferente en Nueva York, como lo hacen muchos inmigrantes.
Lo que vino después no fue un camino tradicional dentro del mundo del tatuaje. En cambio, la carrera de Santana se ha desarrollado a través de una serie de oportunidades que, según sus propias palabras, alguna vez parecieron “impensables”, desde trabajar en producciones comerciales en Los Ángeles hasta tatuar entre bastidores en conciertos y eventos de moda. “Casi ha sido como moverme como una influencer sin haber intentado convertirme en una”, afirma.
Su trabajo existe en la intersección de industrias que no siempre coinciden entre sí, el tatuaje, la moda, la música y los medios de comunicación. En un día cualquiera, puede estar tatuando en Bang Bang Tattoo o trabajando detrás de escena con artistas e intérpretes del mundo de la música y el entretenimiento. También es posible encontrar a Santana colaborando tras bambalinas en eventos de importantes marcas de belleza, entretenimiento y consumo. Ha creado tatuajes temporales para desfiles de Moschino, apareció en un video de 24 horas de Vogue y ha contribuido a contenidos editoriales para publicaciones de entretenimiento y estilo de vida.
Más que separar estas experiencias, Santana las considera parte de una forma más amplia de construir una carrera, basada en la visibilidad, las relaciones y la disposición a explorar espacios inesperados. “Mi experiencia ha consistido en decir sí a las oportunidades y aprender sobre la marcha. Muchas de las cosas que he hecho nunca las imaginé cuando estaba comenzando”, señala.
En el centro de todo está la identidad. “Me siento muy orgullosa de representar a las mujeres latinas, a Colombia y a Nueva York. Todavía somos juzgados por nuestro lugar de origen, por nuestra apariencia o por la forma en que hablamos. Los tatuajes incluso son utilizados en ocasiones en contra de las personas, especialmente en contextos migratorios, para asociarlas con cosas que no son ciertas. Quiero demostrar que nada de eso tiene por qué impedirte construir una vida en otro lugar”, dice Santana.
Esa perspectiva está moldeada por el entorno en el que creció, uno que no dejaba mucho espacio para las excusas. Santana lo describe como un regalo y, al mismo tiempo, un desafío, una mentalidad que impulsa a seguir adelante incluso cuando las circunstancias son inciertas. “Hay momentos en los que sientes que no puedes continuar. Pero cuando piensas en de dónde vienes y en lo diferentes que podrían haber sido las cosas si no hubieras hecho un cambio, recuerdas por qué comenzaste”, comenta la artista.
El diseño, el color, el tamaño y la ubicación son elementos importantes en el tatuaje, pero para Santana el proceso va más allá de la técnica. Cada pieza se convierte en parte de una historia más amplia sobre movimiento, identidad y presencia; sobre dejar un lugar, construir en otro y encontrar formas de pertenecer a ambos.
Más que estar definida por un único camino, Santana continúa ampliando los límites de lo que puede ser su carrera a través de los distintos espacios que sigue explorando. “Ser tatuadora te lleva a nuevas alturas artísticas y te ofrece innumerables oportunidades. Todas estas experiencias me han convertido en quien soy”.
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