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Bryan Sánchez M. es referente del tatuaje en Latinoamérica. El artista plástico, egresado de la Universidad de Antioquia, ha encontrado en el arte herramientas para la transformación social.
Fotografía: Juan Pablo Hernández Sánchez / Andrea Henao Jaramillo.
Bryan interviene lienzos, muros y piel. En esta última ha desplegado su proyecto de vida: convertir su talento en el sello propio de un tatuador con vocación social. La sensibilidad y estilo de este artista plástico, egresado de la Universidad de Antioquia, lo han convertido en un referente en el campo del tatuaje en Latinoamérica y el mundo.
Desde que realizó el primer trazo, a los 16 años, supo que esa sería su ruta para explorar el mundo, su manera de expresarse. Era entonces 1999, una época en la que el acceso a internet no era masivo y el tatuaje se consideraba sinónimo de marginalidad.
«Nunca practiqué en cáscaras de naranja o en tocino, como se recomendaba. Mi acción fue directamente en la piel de un primo que quería ser el lienzo», recuerda Sánchez. Desde entonces se enfrentó al reto de perfeccionar su técnica y buscar un estilo.
Su experiencia en publicidad y los estudios en la Universidad de Antioquia lo impulsaron a explorar nuevos aprendizajes. Decidió, entonces, vivir en Argentina, donde cursó un programa de dirección de arte. Allí se dio cuenta de que la publicidad era un terreno efímero ante las expectativas y el campo de acción en el que quería desempeñarse.
A su regreso a Colombia, en 2001, creó Sudaka Tattoo, estudio de tatuajes. Eligió ese nombre para declarar el orgullo que siente de ser latinoamericano, pues el término «sudaca» es usado de manera despectiva, especialmente en España, para referirse a los inmigrantes de origen suramericano. «Ante ello mi contestación: ¡Soy sudaca y qué!».
Pareciera como si esa convicción se trasladara a su obra: sus trazos no definen fronteras entre los elementos que comprenden sus dibujos; el color trasciende los límites y su obra se convierte en un juego entre claros y oscuros, entre formalismo y abstracción.
A sus 34 años, Bryan se ha convertido en referente del estilo watercolor, por ello ha participado como conferencista en importantes convenciones de tatuaje en diferentes países. Pero fue en 2017, mientras trabajaba en Miami, cuando dimensionó el aporte de su obra al body art: Eternal Ink., marca líder de tintas para tatuajes, realizó un set de matices con su nombre como sello. Con esto se convirtió en el primer artista latinoamericano en tener un set de tintas de esa marca.
La intervención en la piel, tan cercana a la acuarela, es solo una de sus facetas. Su trabajo artístico también se enfoca en las comunidades vulneradas por la inequidad. Sánchez fue uno de los promotores del proyecto «El arte salvará el mundo», con el que convoca a diferentes artistas a donar sus obras para financiar procesos de formación de jóvenes y niños involucrados en problemáticas sociales.
«Comencé dándole clases de pintura a un grupo de diez jóvenes que hacen parte del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes. Por diversos problemas solo uno finalizó el curso, pero valió la pena, porque cuando una persona cambia, el mundo deja de ser lo que era», advierte.
Aunque a través de sus apuestas sociales ha buscado que otros vean el arte como ruta para romper paradigmas, afirma que son muchos los aprendizajes que le han dejado las comunidades. «Estamos en una burbuja de ciudad, en un país polarizado donde o la guerrilla es la mala o el Estado es el malo. Pero a través del diálogo he comprendido que por cada persona hay un conjunto de historias, y que cada persona tiene un talento singular».
En el barrio Trece de Noviembre, ubicado en el centro oriente de Medellín, Bryan promovió sinergias entre la comunidad para pintar las fachadas de las casas: «Con ello buscamos que los habitantes comprendieran que las transformaciones también dependen de ellos y de su voluntad».
Su más reciente experiencia fue con la comunidad de Curbaradó, en Chocó, allí en compañía de un grupo de jóvenes excombatientes, en octubre de 2018, intervino las fachadas de las casas. «Pintamos la flor de maracuyá, porque es testimonio natural de la trasformación: cuando la flor muere nace el fruto», declara. Una marca a través de la cual la comunidad puede recordar que para renacer hay que cambiar de piel.
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¿Te aplicaste las tres dosis de la vacuna contra la covid-19 y crees que el virus ya es un asunto del pasado? Nada más alejado de la realidad. Diversos estudios, entre ellos uno realizado recientemente por la Universidad de Antioquia junto con el Laboratorio Departamental de Salud Pública de la Gobernación de Antioquia, han evidenciado que los anticuerpos generados tras la inmunización disminuyen con el tiempo, de modo que mantener los esquemas de vacunación sigue siendo clave para proteger la salud individual y colectiva.
A 32 años de la expedición del Acuerdo Superior 1 de 1994, que estableció el Estatuto General de la Universidad de Antioquia —la norma que define su estructura, gobierno y funcionamiento académico y administrativo—, la institución atraviesa un nuevo momento de discusión sobre su actualización. Tras 17 reformas parciales desde su creación, actualmente cursan diversas propuestas para modificar este marco normativo, construidas por distintas instancias universitarias y abiertas a la participación de la comunidad a través del espacio web «Normas en construcción», donde se pueden consultar los proyectos y presentar observaciones que alimentarán el proceso antes de su debate en el Consejo Superior Universitario.
En un encuentro celebrado este 5 de febrero en el Edificio San Ignacio, el rector Héctor Iván García García y el ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, presentaron avances en el plan de rescate financiero de la UdeA. Con la reciente llegada de recursos por 208 000 millones de pesos, la institución reportó normalidad en sus pagos laborales y de proveedores, y «oxígeno» en la liquidez del corto plazo. El Ministerio ratificó su respaldo a la autonomía universitaria y anunció 228 000 millones en vigencias futuras para infraestructura regional, al tiempo que proyectó el levantamiento de la medida de vigilancia especial una vez se cumplan las metas financieras.
En la agenda de la primera reunión ordinaria del Consejo Superior Universitario de la UdeA, sus miembros discutieron la renuncia presentada por el profesor John Jairo Arboleda Céspedes a su cargo como rector y en una votación mayoritaria de los consejeros decidieron no aceptarla. Mientras tanto las medidas de inspección y vigilancia especial determinadas por el Ministerio de Educación Nacional continúan, entre ellas se mantiene la designación del profesor Héctor Iván García como actual rector de la institución.
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