Artista costarricense de 29 años ahora le tatúa la piel a la abuelita que le enseñó a amar el arte – lateja.cr


Por allá del 2002 doña Lorena Vega Aragón iba a sus clases de arte a la Casa del Artista en Guadalupe y llevaba a la nieta que cuidaba, Jana de Oliveira, quien tenía 5 años. Fue así como Jana entró al mundo el arte, hizo sus primeros dibujos y estuvo en clases con la arcilla.
Jana asegura, hoy con 29 años, que fue su abuelita la que le “inyectó” el arte en las venas. Doña Lorena dice que “ya ella lo traía en su ADN porque siempre fue muy inquieta y amante del arte. Desde que era bebé”.
Ya con el arte en su sangre, alma y corazón Jana se decidió, hace poco más de 10 años, consolidarse como tatuadora, algo que mezcló con las redes sociales en donde es una verdadera influencer.
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Doña Lorena jamás olvidará aquel día en que su propia nieta se encargó de hacerle su primer tatuaje.
“Para mí ese día fue de demasiado orgullo. Verla como desde niña se enamoró del arte a tal punto de convertirlo en parte de su vida me hace muy feliz.
“Ella me hizo un tatuaje precioso. Le dije que quería un colibrí con el nombre de mis tres nietos amados y de una vez nos sentamos y comenzó a tatuarme. Fue una experiencia muy hermosa. El tatuaje me quedó precioso. El arte de mi nieta me acompañará toda la vida, ¿qué mas orgullo puedo sentir?”, dice la abuelita.
Cuando Jana tenía 17 años se metió a estudiar inglés y fue ahí donde sus compañeros le comenzaron a comprar dibujos para írselos a tatuar.
“Fue la misma gente la que me comenzó a decir que por qué no me ponía yo a tatuar los dibujos que hacía, pero yo no sabía tatuar.
“Un año después, con 18, me animé, pasé de dibujante a tatuadora. Al iniciar las pruebas con la máquina de tatuar hubo gente linda que me prestó su piel y así inicié hace un poquito más de 10 años y ya no me he detenido nunca”, explica Jana.
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El arte como tal no llegó de la noche a la mañana.
“Tuve la bendición de entrar a un estudio de tatuaje como aprendiz, hacía de todo: barrer, limpiar, lavaba los tubos de tintas, llevaba la agenda de los tatuadores, además, cuando se podía me iban enseñando. Fue en el estudio Coki Tattoo que quedaba en Zapote.
“Mi segundo mentor fue Moisés Campos. Él me ayudó desde el inicio a entender bien el arte del tatuado. Gracias a esas guías que tuve pude abrir hace 10 años mi propio estudio que se llama “Bandida Tattoo”, el cual se ubica en Los Yoses, cerca el mall San Pedro y en donde trabajan solo mujeres.
Lograr que el arte de tatuar sea un asunto de mujeres ha sido trabajo fuerte para Jana porque cuando inició, nos cuenta, solo había cuatro tatuadoras en todo el país.
“En mi caso particular tuve gente linda que siempre me ayudó y estuvo dispuesta a enseñarme, pero conozco el caso de otras compañeras tatuadoras que sufrieron discriminación por meterse en un campo dominado por los hombres. Hoy día ya es normal que la mujer tatúe y se le reconoce su talento”, dice con orgullo.
Jana disfruta mucho los clientes fieles que tiene, quienes le dicen que solo con ella se tatúan. Es una entregada a su arte y le gusta fusionar los temas japoneses con el ilustrativo. Aclara que hoy día a la gente le gusta más hacerse tatuajes finitos, de líneas finas.
Hay clientes a los cuales ella les ha hecho más de 20 tatuajes y en algunos hasta duró varias sesiones de siete horas cada una. Su pasión por el tatuaje la llevó a tatuar en España y México.
“Diez años después de iniciar en el tatuaje me siento muy orgullosa del camino recorrido, de la decisión que tomé al convertir en algo muy serio el tatuaje en mi vida y comprender que en esto del tatuaje el equipo es fundamental porque muchos podrán pensar que es algo del que tatúa y nada más, pero no es así, es un trabajo de equipo”.
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A Jana la conocimos como parte de la organización del evento de tatuajes más importante de Costa Rica y Centroamérica, el Pura Tinta Fest que este 2026 reunió a más de 200 tatuadores entre el 27 de febrero y 1 de marzo pasados.
La propuesta para este año agrandó el formato tradicional de convención y lo transformó en una experiencia de todo fin de semana.
Además de las sesiones de tatuaje, el evento tuvo torneos de videojuegos, zona gaming permanente y presencia de cosplay.
El objetivo fue que tanto quienes llegaron a tatuarse como quienes simplemente recorrieron el evento encontraran gran diversión.
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Con esta tercera edición, la organización se concentró en seguir impulsando la industria del tatuaje en Costa Rica, fortaleciendo la conexión entre artistas, marcas y público, y proyectando al país como un punto de encuentro regional para este arte.
Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.
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